Este proyecto representó un desafío técnico significativo al requerir el desarrollo de un sistema completo de simuladores de créditos desde cero. La solución incluyó dos tipos de simuladores principales: crédito hipotecario y crédito de consumo, cada uno con su propio flujo de formularios multipaso (3 pasos cada uno) y lógica de negocio compleja. El proyecto surgió de la necesidad de modernizar el proceso de simulación de créditos, que anteriormente requería contacto directo con ejecutivos. El objetivo era permitir que los clientes obtuvieran información detallada sobre sus opciones crediticias de forma autónoma, mejorando la experiencia del usuario y reduciendo la carga operativa.